Bienvenido a la página web oficial de la Acogida para los Encuentros de Taizé en Valladolid

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lunes 14 de abril de 2008

Encuentro de Jóvenes en Taizé (Verano 2008)

Hola de nuevo!

Ya tenemos listos los detalles del próximo viaje de verano a Taizé:

Fechas: Del 2 al 11 de Agosto de 2008.

Lugar de Salida: Plaza Sta. Cruz a las 18:00h.

Llegada: Mismo lugar a las 8:00h del 11/8.

Precio: Menores de 30: 250 € ; Adultos (de 30 en adelante): 350 €

Como siempre el precio incluye la aportación a Taizé, el viaje, comidas en ruta, y alojamiento en régimen de pensión completa.

No te olvides de traer tu DNI actualizado, la Tarjeta Sanitaria europea (o seguro médico equivalente en caso de que proceda), así como ropa y calzado cómodos.

Para más información y reserva de plazas:

Rebeca: 689 14 62 15 / 983 30 57 44

Pablo: 600 699 122

Email: taizevalladolid@gmail.com

Recibe un Fraternal saludo!

Rebeca y Pablo

Acogida para los Encuentros de Taizé en Valladolid

domingo 30 de marzo de 2008

El Hermano Héctor estará con nosotros en Valladolid

Pues sí, tal cual lo has leído: el Hermano Héctor estará con nosotros el próximo viernes 11 de Abril. Ese mismo día y abierto par todos los que queráis, hasta completar el aforo, habrá un encuentro, con oración al stilo de Taizé incluida, en la Parroquia de San Ramón Nonato en Huerta del Rey a las 19:30h.

Necesitaremos que algunos voluntarios, participéis en los cantos animando la oración. Si quieres participar con tu instrumento o bien cantando, ponte en contacto con nosotros, por email o llamándonos:

Pablo. 600 699 122

Mail: taizevalladolid@gmail.com

Recibe un Fraternal Saludo, y Felices Pascuas!

miércoles 12 de marzo de 2008

Benedicto XVI recibe al prior de Taizé

El hermano Alois y el Papa hablan de los últimos encuentros organizados por la comunidad ecuménica

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 11 marzo 2007 ( de ZENIT.org).- Benedicto XVI recibió este lunes 10 de marzo en audiencia al hermano Alois, prior de la comunidad ecuménica Taizé, fue recibido en audiencia privada por el papa Benedicto XVI el lunes 10 de marzo, según confirmó la Oficina de Información de la Santa Sede.

«El hermano Alois habló con el papa en especial del ministerio de la comunidad de Taizé con los jóvenes, de los recientes encuentros de jóvenes organizados por Taizé en Bolivia y en Ginebra y de los encuentros venideros tanto en Kenia como en Bruselas», informa un comunicado de la Comunidad.

Esta es la tercera audiencia privada que concede Benedicto XVI al hermano Alois desde que sucedió al hermano Roger, fundador de la comunidad. El hermano Roger también se hacia presente cada año en Roma para encontrarse con los papas Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II.

El hermano Alois está asistiendo a las celebraciones del vigésimo quinto aniversario del Centro Internacional Juvenil San Lorenzo de la Santa Sede. Participó el domingo en la misa que con este motivo presidió Benedicto XVI y el próximo viernes por la noche dirigirá una vigilia de oración.

viernes 14 de diciembre de 2007

Carta de Cochabamba

Un encuentro latinoamericano de jóvenes tuvo lugar en Cochabamba, Bolivia, del 10 al 14 de octubre de 2007. Preparado durante meses con las parroquias y las familias de la ciudad y su entorno. Reunió a 7000 participantes procedentes de diversas regiones de Bolivia, de todos los países de América Latina y de algunos países europeos. Esta “Carta de Cochabamba” para el año 2008 ha sido publicada con motivo del encuentro europeo de jóvenes en Ginebra, a finales de diciembre 2007.

LA RECONCILIACIÓN, UN FUEGO

Con jóvenes de todos los países de América Latina reunidos en Bolivia, nos hemos preguntado: ¿qué caminos de esperanza podemos abrir hoy?

Marcados por una inmensa diversidad social y étnica, el pueblo boliviano busca avanzar, más allá de los conflictos, hacia una mayor justicia y paz.

En muchos lugares de la tierra, las tensiones actuales provienen de heridas de la Historia que siguen vivas. ¿Dónde encontrar una curación cuando gana terreno el sentimiento de impotencia ante las injusticias?

Los jóvenes reunidos en Cochabamba han mostrado que la diversidad, en vez de conducir necesariamente a divisiones o rivalidades, contiene la promesa de un enriquecimiento mutuo y de una alegría. [1]

En Bolivia, hemos descubierto creyentes valerosos que expresan con toda su existencia la llamada del Evangelio a luchar con un corazón reconciliado.

EN LA FUENTE DE LA RECONCILIACIÓN

Es de una comunión personal con el Dios vivo de donde sacamos las fuerzas para luchar con un corazón reconciliado. Sin una vida interior no podríamos ir hasta el límite de nuestras decisiones. En Dios encontramos la alegría, la esperanza de una plenitud de vida.

¿No ha sido Dios mismo quien ha dado el primer paso? Con la venida de Jesús, Dios se compromete en un verdadero intercambio con cada ser humano. Estando más allá de lo que podemos comprender, Dios permanece muy cercano.

Por amor, Él ha querido compartir nuestra existencia. Se ha hecho hombre. Más aún: dando su vida en la cruz, Jesús elige el último lugar. [2] Al cargar sobre sí lo que nos separa de Dios, asume nuestra propia persona y toda la humanidad. [3] A cambio, nos comunica su propia vida. [4] La creación entera comienza ya a ser transfigurada. [5]

Para nosotros este intercambio con Dios se realiza en la oración: por su Espíritu Santo, Dios viene a habitarnos. En su palabra y los sacramentos, Cristo se da a nosotros. En respuesta, podemos abandonarnos totalmente en él.

¿No es así como Cristo ha prendido un fuego sobre la tierra, un fuego que ya arde en nosotros? [6]

ENSANCHAR NUESTRA AMISTAD A TODOS

El fuego de la reconciliación no lo podemos retener. Ilumina un camino que nos lleva hasta ser artesanos de paz, con los de cerca y los de lejos. [7]

Si comprendemos lo que Dios hace en nosotros, nuestras relaciones mutuas serán transformadas. Seremos capaces de una comunión auténtica con los otros, de un intercambio de vida en el cual damos y recibimos.

El Evangelio nos invita a dar el primer paso para ir hacia el otro sin estar seguros con antelación de una reciprocidad.

En ciertas situaciones, en particular después de rupturas afectivas, la reconciliación puede parecer inalcanzable. Sepamos entonces que el deseo de una reconciliación es ya su comienzo. Cristo toma sobre sí lo que parece sin salida y nosotros podemos confiarle eso que necesita una curación. Esto nos prepara para comprender las ocasiones en las que dar un paso, por pequeño que sea, nos lleva a un sosiego.

La reconciliación puede transformar en profundidad nuestras sociedades. El Espíritu de Cristo resucitado renueva la faz de la tierra. ¡Dejémonos llevar por esta dinámica de la resurrección! No nos desanimemos por la complejidad de los problemas. No olvidemos que podemos comenzar con poco. [8]

La comunión de la Iglesia nos sostiene, ella es un lugar de amistad para todos. [9] «Para nosotros, la Iglesia es como una madre que escucha a sus hijos. Ella acoge, ella consuela.» [10] Estas palabras de un joven de América Latina nos interpelan: ¿sabremos ser el reflejo de la compasión de Dios?

En situaciones de conflictos, ¿sabremos escuchar al otro? Tantas separaciones serían menos dolorosas. [11] Esforcémonos en ponernos en el lugar del otro.

¿Sabremos estar atentos a un reparto más equitativo de los bienes? Atrevámonos a revisar nuestro estilo de vida con vistas a una mayor simplicidad, una solidaridad con los desposeídos y una acrecentada atención por la Creación.

¿Permaneceremos cerca de quienes son más pobres que nosotros? Al compartir con ellos, se realiza un intercambio de vida: nos llevan a una generosidad que no proviene de nosotros mismos. Más aún, por su carencia, nos ayudan a aceptar nuestra propia vulnerabilidad. Comprometiéndonos de este modo contribuiremos al respeto por la dignidad de cada ser humano.

¿Iremos hasta el perdón? ¿Hay otro modo de interrumpir la cadena que hace perdurar las humillaciones? [12] No se trata de olvidar un pasado doloroso, ni de estar ciegos ante situaciones actuales de injusticia. Pero el Evangelio nos llama a superar por el perdón la memoria de las heridas e incluso a ir más allá de nuestra espera de un gesto recíproco. Allí encontramos la libertad de los hijos de Dios.

Sí, quisiéramos luchar con un corazón reconciliado, ser buscadores apasionados de comunión, capaces de ensanchar a todos nuestra amistad.

[1] Cuando los jóvenes de zonas rurales, vestidos con sus trajes tradicionales, llegaron a Cochabamba, ¡fue una fiesta de color! Qué alegría ver que jóvenes de todas las regiones de Bolivia pudieran encontrarse: los de la llanura y los de las montañas, los de la ciudad y los del campo. Este encuentro mostró que los jóvenes podían contribuir, por su manera de vivir, al nacimiento de « microclimas de reconciliación ». Para que el Evangelio sea verdaderamente una fuerza de reconciliación en Bolivia, cada vez más cristianos buscan tener en cuenta el fondo cultural y religioso tradicional en su anuncio de la fe.

[2] Para san Pablo, la reconciliación realizada por Cristo concierne a toda la Creación. Ha sido enviado a «reconciliar todo en la tierra y en los cielos» (Col 1, 20). Por esto «Jesús no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Sino que se despojó, tomando la condición de servidor, haciéndose semejante a los hombres.» (Filipenses 2, 5-11)

[3] En un lenguaje poético inspirado en la meditación de la Escritura, la liturgia ortodoxa canta en Navidad : «Viendo el Creador perdido al hombre, que sus manos habían modelado, descendió inclinando los cielos; nace de la Virgen santa, inmaculada; asume, en su cuerpo, al ser humano entero.»

[4] Un cristiano del segundo siglo, Ireneo de Lyon, llegó a decir: «A causa de su amor infinito, Cristo se ha convertido en lo que nosotros somos, a fin de hacer plenamente de nosotros lo que él es.»

[5] El Espíritu Santo es como el alma de la Creación: «La belleza del mundo tal como la vemos ahora no podría mantenerse sin la virtud del Espíritu (…) Presente en todas partes, sostiene y vivifica todas las cosas del cielo y de la tierra, y les da vigor.» (Juan Calvino, La Institución cristiana I, XIII, 14)

[6] La comunión con Dios no siempre se vive a nivel de sentimientos, la presencia del Espíritu Santo en nosotros es más profunda. Incluso sin sentir nada, podemos rezar con gestos muy sencillos: ponernos de rodillas, abrir las manos. Y ya Dios viene a visitarnos.

[7] A los que atrae hacia sí, Cristo los envía al mundo. Ver Marcos 1, 17.

[8] Ver Lucas 10, 1-16.

[9] Roxana, una joven boliviana, expresa el papel de pacificación que la Iglesia ha tratado de jugar en las fuertes tensiones sociales que ha conocido Bolivia recientemente: «¿Qué provoca la contestación, la rabia y el malestar de un pueblo? ¿Una falta de amor? ¿El sentimiento de impotencia de los que saben que su voz no es escuchada? Cuando se quiere compartir el sufrimiento de un pueblo, se siente la necesidad de acercarse a la esperanza que viene de Dios. Así, las puertas de las iglesias se han mantenido abiertas para la oración continua, las campanas han sonado para invitar a la gente de los barrios a reuniones de información. Los jóvenes han descubierto la fuerza de la unión, de la solidaridad y de la amistad. Jóvenes, somos la sangre viva de la Iglesia, nuestra participación y nuestra energía son indispensables.»

[10] «Dios dice: ¿Olvida la mujer a su niño de pecho, se olvida de mostrar su ternura al hijo de su carne? Incluso si ella se olvidase, ¡yo no te olvidaré!» Isaías 49, 15.

[11] Una escucha mutua es tan necesaria en las relaciones personales como a escala social y hasta en las relaciones internacionales, entre pueblos y continentes.

[12] Una de las sorpresas del encuentro de Cochabamba ha sido la presencia de numerosos jóvenes chilenos, dadas las relaciones tan conflictivas entre los dos países vecinos. El último día del encuentro, los jóvenes chilenos tuvieron con los jóvenes bolivianos un gesto para expresar sin tardar una reconciliación, al presentarles en una carta abierta una petición de perdón por los conflictos pasados y presentes.

Contenido Original de : www.taize.fr , y distribuído según las condiciones de Copyright establecidas por: © Ateliers & Presses de Taizé, Communauté de Taizé, 71250 Taizé, France.

Carta para quien quisiera seguir al Cristo

En el Evangelio, escuchamos la llamada de Jesús: « ¡Sígueme! » ¿Es posible responderle con un compromiso para toda la vida?

En todos nosotros, hay el deseo de un futuro feliz. Pero teniendo la impresión de estar condicionados por tantos límites, a veces nos sorprende el desánimo.

No obstante, Dios está presente: « El Reino de Dios está cerca » (Marcos 1, 15). Percibimos su presencia asumiendo las situaciones de nuestra vida tal como son para crear a partir de lo que hay.

Nadie quisiera sumergirse en los sueños de una existencia idealizada. Aceptemos eso que somos y también lo que no.

Buscar un futuro feliz implica elegir.

Algunos toman decisiones valientes para seguir a Cristo en su vida de familia, en la sociedad, en un compromiso por los demás. Hay también quien se pregunta: ¿cómo seguir a Cristo eligiendo el camino del celibato?

Quisiera animar tanto a los como a las que se hacen la pregunta por una opción para siempre:

De cara a un compromiso semejante, puede surgir una duda en ti. Pero, profundizando, encontrarás la alegría de darte enteramente. Feliz quien no se entrega al miedo, sino a la presencia del Espíritu Santo.

Quizás apenas puedas creer que Dios te llama personalmente y que Él espera ser amado por ti. Pero tu existencia importa ante sus ojos.

Llamándote, Dios no te indica lo que deberías hacer. Su llamada es ante todo un encuentro. Déjate acoger por Cristo, y descubrirás el camino a tomar.

Dios te invita a la libertad. Él no hace de ti un ser pasivo. Por su Espíritu Santo, Dios habita en ti, pero no te sustituye. Al contrario, despierta energías insospechadas.

Joven, puedes tener miedo y ser tentado para no elegir, y mantener abiertas todas tus posibilidades. ¿Pero cómo encontrarás una realización si te quedas en la encrucijada?

Acepta que hay en ti una espera no realizada e incluso algunas cuestiones no resueltas. Confíate desde la transparencia del corazón. En la Iglesia hay algunas personas para escucharte. A través del tiempo, ese acompañamiento permite un discernir para darte enteramente.

No estamos solos al seguir a Cristo. Somos sostenidos por este misterio de comunión que es la Iglesia. En ella, nuestro sí llega a ser alabanza.

Alabanza balbuciante, que sube desde nuestra miseria, pero que se convertirá poco a poco en fuente de alegría caudalosa para toda nuestra vida.

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Llamada a la reconciliación de los cristianos

Cuando partió de Ginebra en 1940 para ir a fundar la comunidad de Taizé, al hermano Roger le movía esta intuición: para que los cristianos sean fermentos de paz en la humanidad, no se debe dejar para más tarde una reconciliación entre ellos. Años después, describía así su caminar:

«Marcado por el testimonio de vida de mi abuela, he encontrado a través de ella mi propia identidad de cristiano al reconciliar en mí la fe de mis orígenes con el Misterio de la fe católica, sin ruptura de comunión con nadie.»

Este camino que hermano Roger ha abierto es delicado, exigente, nosotros no hemos terminado de explorarlo.

En Cristo nos pertenecemos unos a otros. Cuando los cristianos están separados, el mensaje del Evangelio se hace inaudible.

¿Cómo responder a los nuevos desafíos de nuestras sociedades, especialmente el de la secularización y del entendimiento entre las culturas, sin reunir los dones que el Espíritu Santo ha depositado en todas las familias cristianas? ¿Cómo transmitir a todos la paz de Cristo si nos mantenemos separados?

No perdamos ya tantas energías en oposiciones entre cristianos, ¡a veces incluso en el seno de nuestras confesiones! Encontrémonos más a menudo en presencia de Dios, en la escucha de la Palabra y en la alabanza :

Una vez por mes o por trimestre, Invitemos a los habitantes de nuestras ciudades, de nuestros pueblos o nuestras regiones a una « vigilia de reconciliación». [1]

Para preparar esta vigilia, los jóvenes podrían ponerse en camino, ir hacia el otro, hacia la otra parroquia, el otro movimiento u otro grupo, e incluso invitar a jóvenes en búsqueda de fe.

Crecerá entonces el deseo de hacer juntos todo lo que pueda hacerse. Lo que nos une es más importante que lo que nos separa: ¡dejemos transparentar esta realidad por nuestra vida!

Un intercambio de dones entre las diferentes tradiciones cristianas ha comenzado ya. Nosotros en Taizé vemos que a través de la oración común y de los encuentros personales se profundiza en una estima mutua y que este intercambio se realiza naturalmente.
Algunos aspectos del Misterio de la fe han sido puestos en valor por tal o cual tradición cristiana.
Los cristianos de Oriente han puesto siempre el acento en la resurrección de Cristo, que ya ha transfigurado el mundo. ¿No es gracias a esto que muchos de ellos han sabido atravesar décadas de sufrimiento en los siglos pasados? El Oriente ha guardado las enseñanzas de los Padres de la Iglesia con una gran fidelidad. El monacato, que ha transmitido a Occidente, ha inspirado en toda la Iglesia una vida de contemplación. ¿Podrán abrirse más los cristianos de Occidente a estos tesoros?
Los cristianos de la Reforma han subrayado fuertemente estas realidades del Evangelio : Dios ofrece su amor gratuitamente ; por su Palabra viene al encuentro de todo aquel que la escucha y la pone en práctica; la simple confianza de la fe conduce a la libertad de los hijos de Dios; cantar juntos interioriza la Palabra de Dios. ¿No son estos valores esenciales a todos los cristianos?
La Iglesia católica ha mantenido visible, a través de la historia, la universalidad de la comunión en Cristo. Sin cesar, ha buscado un equilibrio entre la Iglesia local y la Iglesia universal. La una no puede existir sin la otra. Un ministerio de comunión a todos los niveles ha ayudado a mantener una unanimidad de la fe. ¿Podrán todos los bautizados ir más lejos en una comprensión progresiva de este ministerio?
Más allá de las confesiones, es urgente que se profundice en un intercambio de dones entre los continentes. Los cristianos de Europa, por ejemplo, tienen mucho que recibir de las Iglesias de otros continentes. A cambio de todo lo que estas Iglesias han recibido de Europa, ellas podrían transmitirle hoy una frescor de Evangelio.
Los testimonios de los mártires de Cristo nos llevan hacia una sola y única comunión. Alimentan nuestra esperanza y nuestra determinación a buscar la unidad visible entre todos los cristianos.

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martes 14 de agosto de 2007

Una realidad muy sencilla

Al abrir el Evangelio, cada uno puede decirse: estas palabras de Jesús son un poco como una carta muy antigua que me fuera escrita en una lengua desconocida; puesto que me está dirigida por alguien que me ama, intento comprender el sentido de ella, y enseguida pondré en práctica en mi vida lo poco que comprenderé de ella…

No son los amplios conocimientos lo que importa en un comienzo. Éstos tendrán su gran valor. Pero es a través del corazón, en las profundidades de sí mismo, que el ser humano comienza a comprender el Misterio de la Fe. Los conocimientos llegarán más tarde. No se nos da todo de una vez. Una vida interior se elabora paso a paso. Hoy más que ayer, nos adentramos en la fe avanzando por etapas.

En lo más profundo de la condición humana descansa la espera de una presencia, el silencioso deseo de una comunión. Nunca lo olvidemos, ese simple deseo de Dios es ya el comienzo de la fe.

Además, nadie llega a comprenderlo todo acerca del Evangelio por sí solo. Cada uno puede decirse: en esta comunión única que es la Iglesia, lo que no comprendo de la fe, otros lo comprenden y viven de ello. No me apoyo únicamente en mi fe, sino en la fe de los cristianos de todos los tiempos, la fe de aquellos que nos han precedido, desde la Virgen María y los apóstoles hasta los de hoy en día. Y día tras día me dispongo interiormente a poner mi confianza en el Misterio de la Fe.

Y es así como la fe, la confianza en Dios, se muestra como una realidad muy sencilla, tan sencilla que todos podrían acogerla. La fe es como un impulso vuelto a tomar mil veces a lo largo de la existencia y hasta el último soplo.

hermano Roger, de Taizé

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